La Hannah
La Hannah
Te miro, mi flor,
y me pierdo en la caída de tu pelo castaño contra tu piel clara,
como noche que abraza al amanecer.
Cuando tu pelo me toca,
el mundo se queda quieto,
como si hasta el viento quisiera mirarte.
Tus ojos verdes me quiebran, tu risa me levanta.
Tus vestidos de flores no solo me debilitan,
me recuerdan que la belleza puede ser feroz,
y aun así dulce en mis manos.
Nos conocimos en puro fuego,
y en las pruebas,
hombro a hombro,
fuimos más duros que la piedra.
Has sido mi refugio en la tormenta,
y mi compañera en la batalla.
Contigo aprendí que el amor también es resistencia.
Sin ti sería apenas sombra.
Podría existir sin ti, pero sería otra vida,
más pequeña,
más vacía,
sin color.
Contigo soy fuego entero,
luz que no se apaga,
hombre que se rinde solo al amor.
Eres la flor que nunca se rinde,
la que camina con gracia por el día
y me vuelve a elegir en la noche.
Siempre tuyo, siempre contigo.
Te quiero mucho, mi americana.
Sobre el autor
Samuel Cartes es un escritor chileno-estadounidense de cuentos infantiles, poemas y ensayos.
Su obra explora el sentido de pertenencia, la familia y la belleza silenciosa de la vida cotidiana.
Cuando no está escribiendo, es papá, soñador de nuevos proyectos o un caminante de Nueva York en busca de buen café e inspiración.
Esta pieza está dedicada a su esposa, Hannah — el corazón detrás de cada palabra.
Comments
Post a Comment