Carta a mi Nataliya
Carta a Mi Nataliya
No supe qué era el miedo
hasta el día en que me dijiste que venías al mundo.
Yo era joven,
con los bolsillos llenos de sueños rotos,
pero sin la sabiduría para sostener el milagro.
Pensé que estaba condenado,
pero llegaste tú,
y con tu primer llanto
rompiste la condena del hombre que no entendía el amor.
Me dijeron que serías niña,
y tuve miedo,
porque no sabía cómo amar sin controlar,
sin imponer mi voz de hierro.
Pero cuando te vi,
tan pequeña,
tan infinita,
supe que Dios me había entregado una diosa en miniatura,
mi maestra,
mi espejo.
Te di un nombre,
te di mi apellido,
y pensé que eso bastaba para ser padre.
Qué poco entendía.
Tú me enseñaste el color rosado,
las tazas diminutas de té,
las tiendas donde el brillo se convierte en sonrisa.
Contigo aprendí a ser suave,
a dejar que el mundo fuera tierno por un instante.
Eras mi sol,
ese sol que yo no veía
porque vivía detrás de mis nubes.
Pero tú, con tus manitas,
las apartaste una por una
y me enseñaste la luz.
Y aun así fallé.
Fallé a tu madre,
y al fallarle a ella te perdí a ti.
No comprendí que ella fue el puente,
la creadora,
la portadora de lo divino.
Desde entonces cargo una herida
que no se ve pero sangra cada día.
Una herida que no cicatriza,
solo aprende a doler en silencio.
He llorado tanto
que mis lágrimas ya no pesan,
se convirtieron en parte de mi respiración.
Te lloro sin ruido,
como se llora un país perdido.
Si algún día lees esto,
y el fuego del pasado todavía arde,
solo quiero que sepas
que mi amor por ti nunca conoció frontera.
Que si me odias,
entenderé.
Pero si alguna vez me recuerdas,
que sea con la certeza
de que te amé desde el primer segundo,
y que sigo amándote en cada amanecer
donde no estás.
Porque amarte, mi niña,
es imposible de detener.
Ni el tiempo,
ni la distancia,
ni mis errores
han podido apagar ese fuego.
Y cuando llegue el día,
cuando la vida te permita mirar hacia atrás,
aquí estaré,
esperando,
no como un fantasma,
sino como un padre
que aprendió demasiado tarde
que el amor verdadero
no se exige,
solo se honra.
Te ama,
Papá.
Sobre el Autor
Samuel Cartes es un escritor chileno-estadounidense de cuentos infantiles, poemas y ensayos.
Su obra explora la familia, la redención y la búsqueda del amor a través del tiempo.
Cuando no está escribiendo, es padre, soñador y caminante, siempre buscando historias que curen y palabras que perdonen.
© 2025 Samuel Cartes. Todos los derechos reservados
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